Los líderes de la Concertación deben asumir la nueva realidad del país y ofrecer una alternativa progresista de futuro a una ciudadanía activa. La misma que rechaza el modelo neoliberal en salud, educación, medio ambiente, así como los múltiples abusos que éste implica para los usuarios y que exige una democracia más plena, participativa, inclusiva, basada en una Constitución legitimada por la sociedad.
Es evidente que existe en la ciudadanía una nueva subjetividad que plantea cambios más radicales que los del pasado. Frente a ello, o la Concertación asume esta nueva fase histórica, se reformula así misma, abriéndose a los movimientos sociales y a otras fuerzas opositoras -ofreciendo a Chile un proyecto estratégico de transformaciones- o se queda en el inmovilismo, enclavada como una coalición con una gran historia, pero sin futuro.
Se debe comprender en plenitud que se ha creado una fractura profunda entre el mundo político y los actores sociales, y que desde la Concertación la única posibilidad de recomponer esta ruptura, marcada por una profunda desconfianza, es elaborando un nuevo Contrato Social que genere espacios de participación y reúna a todos los que hoy están por cambiar este país.
Reformular el proyecto concertacionista, que nace en otro siglo y se desarrolla en un escenario social y político completamente distinto al de hoy, es una tarea de todos los partidos del conglomerado. No existe otra Concertación. La Concertación son todos los partidos que la crearon y los millones de personas que por veinte años le dieron una mayoría electoral. Read the rest of this entry »



