El asesinato de Jaime Guzmán fue decidido y perpetrado, casi como la última y desesperada acción subversiva, por un Frente Manuel Rodríguez descompuesto moralmente, derrotado política y militarmente, dividido, aislado de la sociedad civil y que quiso, con este crimen atroz, desestabilizar el inicio de la transición democrática en Chile y liquidar al interlocutor con mayor peso y poder que tenía la Concertación en la derecha. Por eso fue asesinado Jaime Guzmán, porque en la mente afiebrada de los “comandantes” del Frente con esta acción terrorista extrema se trataba de “agudizar las contradicciones” y provocar una reacción del pinochetismo, que controlaba los mandos de FFAA en aquel momento, para colocar en cuestión la apertura democrática en el país y recolocar como vigente un eventual conflicto armado.
De allí que suponer que el Gobierno del Presidente Aylwin sabía de este intento de asesinar al líder la de la UDI es una ulterior maniobra de una mente terrorista, como la de Norambuena, que busca obtener beneficios de acortamiento de su condena en Chile, eludir las duras condiciones carcelarias existentes en Brasil, abrir un conflicto duro entre las fuerzas políticas de gobierno y oposición y reinstalar la memoria del grupo terrorista en nuestro país.
A nadie, y menos que a nadie al Gobierno del Presidente Aylwin le servía un atentado terrorista que acabara con la vida del principal dirigente opositor y no puede haber duda alguna que de haberse tenido la información se habrían adoptado todas las medidas de seguridad para impedirlo, por la vida del Senador Guzmán y por el desarrollo del propio proceso democrático. Read the rest of this entry »
