Uno de los grandes reclamos ciudadanos de hoy es la instalación, en nuestra institucionalidad, del plebiscito. Es decir, de la consulta vinculante y directa a los chilenos en aspectos estratégicos de la vida del país que por su envergadura se hace necesario consultar directamente a los titulares de la soberanía popular.
Este es el primer fundamento: los temas que se plebiscitan son aspectos que determinan el curso del desarrollo del país por decenios y que requieren de una amplísima legitimidad social. Un segundo fundamento es que el plebiscito desbloquea una situación en que gobierno y parlamento no logran alcanzar un acuerdo para modificar determinadas normas y de esta forma paralizan el propio cuadro institucional, pudiendo ello ser la base de una profundización de la crisis del sistema político que ya se observa.
En Chile esta necesidad es evidente. Vivimos, en virtud de la ley electoral binominal mayoritaria, en un sistema político sin fluidez, paralizado por el empate y que es visto por la ciudadanía como ineficaz.
La Carta Constitucional que nos rige tiene, en su origen, una marca de ilegitimidad dado que fue impuesta durante la dictadura, con un parlamento clausurado, sin participación alguna de la ciudadanía. Esto hace que una parte muy importante del país no se sienta representado por la Constitución que nos rige y ello provoca una situación muy generalizada de desafección hacia los políticos e instituciones. Read the rest of this entry »





