La aprobación por el Parlamento de la inscripción automática y el voto voluntario es un hecho político importante para nuestra democracia.
Esto porque permite rejuvenecer un padrón electoral envejecido, aumentar en cuatro millones y medio el número de inscritos, crear una mayor incertidumbre en el voto y, sobretodo, porque obliga a los partidos a considerar a los jóvenes como parte de sus propuestas programáticas y a producir cambios en mejorar la calidad de la política frente a un elector más exigente que el tradicional.
Tal vez lo último sea el elemento principal porque obliga a desafíos a la política y a los políticos. La incorporación del mundo juvenil como potencial elector coincide con el cambio de subjetividad que se ha producido en Chile como en el mundo y ello implicará, especialmente en las elecciones parlamentarias y presidenciales, un cambio de agenda y de proyectos lo suficientemente avanzados como para captar el voto de un sector que está descontento con el modelo económico y político.
Cuando hay un millón cien mil estudiantes universitarios, la consigna deja de ser aquella que levantábamos en los 70 y en los 80: universidad para todos. El tema es ahora estudiar sin hipotecar toda la vida en el sistema financiero, exigir niveles de calidad porque los jóvenes saben que vivimos en un mundo global cada vez más competitivo y lograr que los estudios de hoy estén legados a ofertas ocupacionales al salir de la educación superior. Read the rest of this entry »




