Posts Tagged ‘partidos políticos’

Desafección con una democracia limitada

Columnas | Posteado por Editor
Mar 16 2011

La Encuesta del Barómetro Latinoamericano realizada en todos los países de América, entrega datos preocupantes sobre el estado de la política y de los partidos, incluso más en Chile que en otros países del continente.

Si bien hay un alto grado de adhesión a la democracia como sistema político (76,1%), este dato baja significativamente cuando se habla de los grados de satisfacción con la democracia a poco más de la mitad de los encuestados (53,9%); a un tercio cuando se refiere a la satisfacción con los partidos (37,6%); a un cuarto cuando se pregunta por el interés de los ciudadanos hacia la política y por jugar roles en ella (24,8%) y a poco más de un décimo cuando se pregunta por la simpatía hacia los partidos políticos (11,6%).

Es obligatorio el debate con la ciudadanía sobre la calidad de la política y el represtigio de las instituciones sobre todo cuando -como lo muestra esta encuesta y otras- se observa una drástica desafección de la ciudadanía hacia lo político, sus instituciones y en particular hacia los partidos políticos, que aparecen muy mal evaluados por los chilenos.

Esto es preocupante porque los partidos políticos continúan siendo esenciales para el funcionamiento del sistema democrático y si por estos solo se sienten representados poco más de un 11% de la población, eso revela un grave problema de fondo del funcionamiento de nuestra democracia.

Es cierto que esta es una tendencia global y que las causas son múltiples. En Chile, como en otros países, se observa una creciente desideologización y personalización del voto. Electores que “vitrinean”, que votan más por las ofertas puntuales de los candidatos y por como ellas responden a sus aspiraciones personales o por la empatía y carisma del mismo, relativizando la importancia de su pertenencia a un determinado sector político o ideológico. Read the rest of this entry »

Crisis de los partidos y recomposición de lo político

Columnas, Opinión | Posteado por Editor
Dic 19 2010

El Partenón, símbolo de la democracia griega. Foto bajo licencia CC

Los partidos políticos nacen en el seno de las democracias liberales. Pese a la fuerte matriz individualista que caracteriza el liberalismo, este reconoce la legitimidad y utilidad de los partidos pero estableciendo una limitación muy nítida: el rol de los partidos está ligado originariamente a la arena parlamentaria, a la competición de las élites políticas.

En sus orígenes los partidos habían surgido como asociaciones de carácter privadas abiertas a la adhesión espontánea de los ciudadanos que compartían ciertos intereses. Superadas las iniciales difidencias de las oligarquías monárquico-liberales, los partidos son concebidos como expresión primaria del derecho de asociación política. Ellos se presentan como una emanación directa de la sociedad civil y son, por tanto, extraños a la lógica burocrática-administrativa de las instituciones públicas y están en conflicto con el Estado y sus poderes constituidos.

La tipología de los partidos, aún cuando en la mitad del ochocientos ellos tienden a caracterizarse como “partidos de notables”, es mucho más próxima a aquella de los movimientos e incluso a la de los movimientos revolucionarios que no a la de un aparato burocrático.

La liberal-democracia, con la universalización del sufragio, da vueltas progresivamente este esquema; los partidos comienzan a representar la organización de los ciudadanos que en el ejercicio de sus derechos políticos eligen y establecen legitimidad y apoyo a los gobiernos y a las políticas parlamentarias.

De una desviación democrática, en lo que podríamos llamar una interpretación herética que absolutiza una parte de la verdad, entendiéndola como el todo, surgen las variantes de los partidos políticos no democráticas o con resultados no democráticos, preocupados de regresar cuanto antes a una mítica unidad del pueblo en un sentido orgánico o de construir un nuevo tipo científico que muchas veces se transforman en partidos únicos.

Sólo después de la segunda guerra mundial, por efecto de la universalización del sufragio y del ingreso a la arena parlamentaria de los grandes partidos de masas, se asiste a una gradual transformación de las funciones de los partidos políticos y, en consecuencia, de las funciones del propio parlamento. Los partidos de masas asumen tareas paraestatales de organización y educación moral e intelectual de las masas por una emancipación social antes que política. Read the rest of this entry »